martes, 17 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¡ESTAMOS IGUAL!!!!!


Mentira: todos tenemos más años, muchos cargamos más kilos y más canas, otros tienen menos cabello. Los bachilleres de la Promoción 1984 de la Escuela de Enseñanza Media Nº 204 Domingo de Oro nos encontramos en el reencuentro a 25 años de haber egresado. Pero en el fondo sí, estamos igual, porque nos formamos en una época distinta a la actual, con otros valores, otras formas de ver la vida y otra educación, y aquellos valores que nos inculcaron los conservamos hasta el presente.
Tuvimos la suerte de haber estudiado en una escuela donde se enseñaba que nada se consigue sin trabajo; que no hay progreso y realización personal sin esfuerzo y sacrificio; que en la familia los padres son sagrados y en la calle a los amigos no se los cambia ni se los traiciona. Independientemente de cómo nos fue a cada uno en la vida, el camino siempre estuvo ahí, marcado con tiza blanca en pizarrón negro, para transitarlo a lo largo de la vida.
Compartimos una clase alusiva con profesores de nuestra época que se emocionaron y nos emocionaron, vimos un video hermoso con imágenes de nuestro quinto año, compartimos un acto en el hall de la Escuela y después una cena en donde recordamos anécdotas, hablamos de los viejos tiempos y, lo más importante, nos pusimos al día con la actualidad de todos. Así, supimos que Fabiana, el bocho que llevó la bandera como la mejor alumna de nuestra época, ahora es la Dra. Molina de Mayo y vive en Santa Fe; que Ana Biganzoli, a quien le perdimos el rastro hace muchísimo, es bioquímica y está viviendo en Sastre muy feliz; que el inefable Marcelo –no se recibió con nosotros, pero siempre estuvo cerca- está asustado por sus canas, cambió el Fitito y el Taunus de los ’80 (si el Fitito hablara, las historias que contaría, no Marcelo?) por una nave espacial y tiene un laboratorio de productos veterinarios y hasta…¡da clases en la Facultad de Ciencias Veterinarias de Esperanza! Bochornoso!, diría Olguita…
Hay más: mis amigos de siempre también progresaron. Ale Espíndola es jefe de Investigaciones en la policía de Esperanza y Ricardo Arcos, a quien volvimos a ver con pelo sobre su cabeza en el videíto del 5º año, está graduado como profesional de Enfermería y es un capo (me consta) en su laburo en el Hospital.
Pili Negro está hermosa y brillante como siempre; Nani Gentile está más joven que a los 18 y luce con toda la luz de la EPE, donde ocupa un cargo gerencial a nivel sucursal Rafaela; Bettina Maina hace artes marciales (¿o escuché mal?) y está divina; Alicia Mondino es profe de inglés, vive en Esperanza y escribió un libro sobre su viaje a Machu Picchu en un Fiat 1.500 de la década del ’60; Marcela Basano y María Eugenia Pellegrini manejan la guita del municipio (son contadoras públicas y funcionarias eficaces y honestas, que no es poco decir).
Silvina Saliva, madre de tres hijos y empleada administrativa en una metalúrgica, dedica su tiempo al gimnasio (se nota, está muy linda)y practica kickboxing (¿pega piñas esta chica?). Además, reivindica su derecho a salir con sus amigas los viernes a la noche: ¡¡¡¡esa es nuestra generación!!!! Mónica Vetorelli está casada con Leo Caballero, basquetbolista bueno si los hubo en la ciudad, y aportó muchas fotos y material para el video recordatorio, principalmente todo lo concerniente al inolvidable concurso Domingos de Cristal, que ganamos en 3º año y nos permitió viajar a Córdoba. Chela Guntern es otra de las "basquetboleras" (no confundir con botineras), ya que eligió a otro ex basquetbolista -Jorge Chiabotto- para formar su familia. Parece que la americana picó fuerte en la generación del '84. Alejandra Sello, farmacéutica reconocida, no fue consultada sobre un tema capital que fue muy discutido en la mesa: qué deben hacer los hombres con las masticables azules cuando la noche se pincha, las expectativas caducan por un No inesperado y loa nafta especial ya está en el tanque. En el rubro medicina también tenemos a Miriam Bertero, que luego de varios años junto a los Parra ahora está trabajando en SanCor Salud y sabe un tocazo en temas administrativos de obras sociales, prepagas y otras yerbas.
Sandra Rossi sigue matándose con el sol y es madre de varones deportistas; Raquel Cardozo es docente y tiene hijas que no le alcanzan a tiempo las tarjetas de invitación que le llegan a su casa; la Peli Euge Spagnol nos dejó con una intriga mortal que esperamos develar algún día, mientras enseña en primer grado (con alumnos que se enamoran de ella, como es lógico) en la escuela que nos cobijó siempre; Ana Chiappini también es docente; Marcela Werlen y Eli Zehnder tienen un jardín de infantes; Nélida Coronel está trabajando en La Anónima (si no me equivoco en el dato); César Paredes es el único de los varones que conserva silueta, color y cantidad de cabello (este sí está igualito) y vive en Clucellas con su familia; Darío Giordano sigue siendo el galán de siempre, fue preparador físico de fútbol profesional y ahora maneja la empresa de su papá; Paula es ahora Culzoni de Trucco y anda en el negocio de la bicicleta (la de pedales, no la financiera); Marta Colombo es abogada; Roberto Sarasín es pediatra y se fugó antes de ir a Puro Bar a seguir la ronda de brindis; Silvana Ferrero también anda en la docencia (creo, ya estoy confundido con tantos datos) y sigue la nómina. Me parece que me estoy olvidando de algunos: Marcela Piovano no se quedó a la cena, pero la perdonamos; Nancy Anghilante también se fugó antes de tiempo y la perdonamos ídem. Patricia Sommer es directora de la escuela de hipoacúsicos, conserva su cabello rubio y tiene los mismos inigualables ojos celestes que siempre revelaron su ascendencia germana. Claudia Schmidt también es directora de escuela y María Eugenia Benítez, de las más elegantes, fue también de las más emocionadas: la vi llorar bastante en la clase alusiva. Martita Gasser, más porteña que nunca, está instalada en el barrio de Barracas, a una cuadrita de Clarín, donde trabaja su marido, el rafaelino Pipo Rossi, periodista y fanático de los trenes. Marta dice que Pipo la hizo vivir en un vagón, pero no creo. Eso sí, la Flaca ya conoce todos los trenes del mundo.
Seguro que me olvido de alguno de los que estuvo. Perdón por ello. Recordamos con una lágrima a Patri Griglio y a Silvia Actis, las ausencias permanentes que nos dejó Dios. Y repito algo que me tocó decir en el acto. Lo más lindo fue mirarnos a los ojos y saber que conservamos lo más importante de nuestros años adolescentes: los sueños y las ganas de vivir para ser felices.

1 comentario:

  1. HOLA ME LLAMO SANDRA Y ME GUSTARIA CONTACTARME CON DARIO .FELICIDADES¡¡¡MI MAIL ES alexandresandra@hotmail.com

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