
La imagen es de la prolongación del Bv. Yrigoyen, apenas pasando el aeródromo de Rafaela, camino a Susana. Las lluvias hicieron proliferar las malezas, como pasa en todos lados y como lo comprobamos semanalmente los que no tenemos la suerte de poder contar con dinero para pagar un jardinero y debemos dedicarnos a la tarea de darle a la maquinita del césped cada cinco o seis días.
En el caso de los caminos rurales, esta imagen es muy actual. No sólo en los caminos rurales: hasta en la ruta 34 se ven unos yuyales tremendos, ya que si antes pagágamos peajes para que corten las malezas, ahora ni eso siquiera. Pero en este caso se trata de un "llamado a la solidaridad". Se sabe que los propietarios de los campos pagan una tasa por hectárea a comunas y municipios para el mantenimiento de los caminos rurales. Debería ser tarea del Estado mantenerlos, pero convengamos que si a nosotros nos cuesta mantener los espacios privados de nuestros domicilios sin malezas, para los municipios y Comunas, que además tienen muchos empleados de vacaciones, es casi imposible mantener una prolijidad mínima en estos caminos, que por otra parte hace a la seguridad de los mismos: en los cruces de caminos rurales no se ve ni siquiera la nube de polvo que levantan los autos que vienen por el otro camino.
Pregunto: ¿sería mucho pedir que los propietarios de los campos linderos, que tienen tractores y desmalezadoras, le dediquen un par de horas de su tiempo (o el de sus peones)y algunos litros de gasoil a la tarea de cuidar el espacio público en torno a sus campos, contribuyendo con el desmalezamiento y aportando a la seguridad?
Dejo el interrogante planteado. Esperemos que alguien se haga eco y que viajar a Susana, Lehmann o Roca, o entre pueblos vecinos dentro de la vasta geografía provincial, no sea una aventura que nos haga sentirnos parte del Dakar argentino.
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