
Se terminan las campañas y llega la hora de la verdad, cuando hablan las urnas. Queda atrás una campaña caracterizada por la frialdad: no hubo debates intensos ni propuestas extraordinarias. Influyó en ese estado de ánimo el largo año político, con un calendario cargado de elecciones. La ausencia de recambio en las principales líneas de la política local es otra de las notas salientes: no hay nada nuevo bajo el sol y ver a las mismas caras de siempre no es un aliciente para la participación ciudadana.
Las encuestas que han circulado en distintos ámbitos –este viernes el diario La Opinión va a publicar la última- no muestran un cambio fundamental en las tendencias respecto a lo que se pudo leer tras las primarias del 2 de agosto. Se descuenta que hay tres bancas con dueño seguro: los oficialistas Luis Castellano, Jorge Maina y el demoprogresista Luis Peretti no tendrán inconvenientes en renovar sus bancas, salvo la ocurrencia de alguna catástrofe. Castellano va por su tercera reelección, y Maina quiere su segundo mandato. Peretti es el decano de los concejales: lo eligieron por primera vez en la convulsionada década del ’70 y fue su única vez como oficialista, acompañando al entonces intendente Virgilio Cordero. Luego fue electo en 1991, por sorteo le tocó un mandato de 2 años y fue reelecto sucesivamente en 1993, ’97, 2001, 2005 y ahora va por su último mandato.
Las otras dos bancas podrían definirse por escasa diferencia. El mejor parado, si hay que creerle a las benditas encuestas, es Lolo Bauducco. El locutor/periodista/funcionario (designado por Perotti apenas quedó afuera del Concejo, hace dos años) sorprendió obteniendo 5.000 votos en las elecciones de agosto. El radical disidente Victor Fardín quedó en incómoda posición para renovar su escaño, luego de haber obtenido algo más de 4.000 votos y quedar a más de 850 sufragios de lo que obtuvo Lolo, su contrincante directo, una cuesta que a Fardín le costará horrores remontar, considerando además que ambos apuntan a electorados distintos.
Lolo, Fardín y varios más
En los sondeos de esta semana, Fardín aparece dos puntos debajo del Lolo, pero también dos puntos arriba de la mitad de las intenciones de voto que recoge el Frente Progresista, lo que le permitiría capturar uno de los dos asientos que pone en juego el FPCS, ya que Rodolfo Enrico termina su mandato el 10 de diciembre. Fardín ya no muestra la sonrisa que llenó los bulevares y las esquinas estratégicas de la ciudad durante la previa de las primarias y varió su estrategia: ya no se muestra solo, sino acompañado por su equipo de candidatos, en un intento de mostrar que su candidatura es algo más que un proyecto personal. A él apuntó Luis Peretti cuando hoy mismo anticipó que reclamará que todos los candidatos hagan público lo que gastaron en las campañas, y de donde obtuvieron los recursos.
Se mezclan en esta disputa Luis Telesco y Miguel Acosta. Telesco, fiel a su estilo, fue uno de los protagonistas de la última semana de campaña luego de haber recibido un ataque público de un empleado municipal de dudosa honestidad. El ataque y las amenazas le cayeron en bandeja a Telesco, aunque el asunto no es para minimizar y la investigación debe asegurar que se llegue a las últimas consecuencias. El ingeniero radical logró sacarse una foto con Julio Cobos y espera que la cercanía con el vicepresidente de Cristina que es a la vez el jefe de la oposición a los K (esto es Argentina, que le vamos a hacer) le sirva para juntar votos positivos el domingo.
Acosta, otro hombre de medios, no podría aspirar a una banca de acuerdo a las proyecciones de las encuestas. Pero será muy interesante observar su desempeño electoral, porque Acosta –vinculado a la ahora kirchnerista María del Carmen Alarcón- abreva en el mismo segmento del electorado del peronismo y su franja de votantes está en los bordes de la ciudad. Acosta está recogiendo, en definitiva, el voto del peronismo descontento (que no son pocos, considerando la cantidad de “viudas” que dejaron los 18 años de dominio peronista en el municipio) que antes se inclinaba por Carlos Borgna y ahora lo hace por el candidato del MOVESA, ya que Borgna no logra despegar del pobre resultado que obtuvo en las primarias de agosto, con sólo 1.552 votos.
La madre de las internas
Las malas lenguas dicen que hay un hombre que no vería con malos ojos el crecimiento de Acosta, sobre todo si se verificara que le come votos a Luis Castellano. Ese hombre sería nada menos que Ricardo Miguel Peirone, cuya ausencia en la campaña oficialista es más que notable.
En las filas del perottismo la deserción de Peirone no fue sorpresa, considerando el enfrentamiento que separa a los dos últimos intendentes del peronismo. Sin embargo, en las segundas líneas del PJ –de uno y otro sector- no cayó bien el desprecio evidenciado por el diputado respecto a la suerte de Nora Gramaglia, que ocupa un expectante tercer lugar en la lista oficial y llegó de la mano del desempeño electoral del sector de Peirone en las primarias de agosto, donde Gramaglia fue segunda en la lista de Daniel Frana. La lectura en los cuadros intermedios es que Peirone está mostrando una actitud excesivamente egoísta al no ayudar a sus propios candidatos. Está claro que el ex intendente mira al 2011: si el justicialismo alcanzara tres bancas obtendría un triunfo histórico y Castellano lograría lo que ni el propio Perotti consiguió. Voltear la candidatura de Castellano, que ya ganó una interna difícil, sería una misión imposible para Peirone. Por ahora, lo que parece imposible es que se dé el supuesto de las tres bancas para el oficialismo.
La hermana menor de las internas
La otra interna pesada es en el Frente Progresista. Luego del acercamiento del socialismo al gobierno nacional –primero facilitando el pase de Alarcón y luego votando la Ley de Medios-, se acabó la luna de miel binnerista iniciada el 10 de diciembre y al gobierno provincial empezaron a entrarle las balas que hasta ahora rebotaban en el blindaje de popularidad del gobernador. En el PDP estallaron las recriminaciones a la línea frentista del partido, una estrategia que reconoce en Atilio Pignoni a su principal impulsor, en sociedad con el radical Germán Bottero.
En las últimas reuniones de la Junta Ejecutiva hubo amargos reproches, sobre todo de los más jóvenes, que habían estado entre los que impulsaban que el PDP fuera sólo a las internas. La sorpresa que provocó Alejandro Ruíz Díaz metiéndose como cuña entre las candidaturas de Peretti y Cecilia Giribone, tuvo hondas repercusiones internas en el Frente, donde los socialistas son observados con la misma simpatía con que un ejército puesto a la defensiva recibiría el aterrizaje de paracaidistas enemigos.
En Rafaela, la línea socialista –conformada principalmente por los funcionarios provinciales que ejercen el comisariato político en el Frente rafaelino, como la ex radical y ex empleada municipal Natalia Enrico, devenida en secretaria general del PS local y en titular de un ignoto cargo inventado a su medida en la Región III de Educación- es la única que tiene tratos con las autoridades provinciales, cuyo diálogo con los socios demoprogresistas, radicales y aristas rafaelinos se mide en grados bajo cero.
Peretti no se olvidará jamás de los desaires del gobernador -a quien responsabiliza por el intento de bajarlo de la lista y luego por el armado de la oposición interna que rompió la unidad del Frente en Rafaela – y en los últimos días salió a gritar a los cuatro vientos que no tiene nada que ver con “esa gente” que votó la Ley de Medios kirchnerista. En la noche de este jueves, Peretti fue de mala gana a poner la cara a un acto de cierre de campaña que pergeñaron las principales cabezas del socialismo y los más moderados frentistas locales. Hay dirigentes de segunda línea del Frente que no se cruzan palabra y más de uno, paradójicamente, apuesta a que Ruíz Díaz no ingrese al Concejo, aunque ello signifique una dura derrota para el Frente.
Con las cosas planteadas así, el electorado rafaelino va a las urnas, a ejercer el derecho más elemental de los ciudadanos: el voto. A usarlo bien.
Muy buena nota en la que deseo hacer un aporte donde dice: "la ahora kirchnerista María del Carmen Alarcón"; en verdad en una etiqueta que no le corresponde. Alarcon siempre fue y sera Peronista. El poner sus conocimientos dentro de una gestion no la impregna con la ideologia de la misma. El ministro Cavallo se afilio al partido 2 semanas antes de renunciar. Palito Ortega, idem. En el caso de Maria siempre estuvo en su misma linea peronista y ahora esta trabajando para nuestro Pais, no para arreglar una gestion de gobierno irreparable.
ResponderEliminar