
Se cumplen 15 años de aquella terrible mañana en que una bomba destruyó la sede de la Asociación de Mutuales Israelitas de la Argentina (AMIA). Desde entonces, cada día que pasa agrega un eslabón en la cadena de impunidad que viene rodeando a este caso.
A tantos años, ya no hay posibilidades de una justicia completa para los autores de aquél terrible crimen en el que murieron 85 argentinos inocentes. El terrorismo internacional, las mafias locales, los servicios de inteligencia de las naciones más poderosas del mundo, la corrupción de la justicia argentina y muchisimos factores contribuyeron a coronar la impunidad.
Quizás nunca sepamos qué fue lo que realmente pasó el 18 de julio de 1994 en Pasteur al 600. Nos queda el dolor de las víctimas y el ominoso agobio de la injusticia.
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