
El centralismo santafesino-rosarino es el peor enemigo para el desarrollo integral de la provincia de Santa Fe. Está visto (se comprobó en las últimas elecciones, donde Rubén Giustiniani estuvo a punto de ganar sólo con los votos de Rosario) que el poderío electoral de los grandes centros urbanos provinciales conspira contra una visión global de los 360 pueblos de Santa Fe. La tendencia de los gobiernos es favorecer a esos lugares. Para el resto quedan las migas y la excusa repetida: "tenemos que gobernar para todos"; o el más remanido "ustedes están bien, si supieran lo que pasa en el norte, en Gato Colorado y en...".
El caso de los acueductos es emblemático. Durante décadas nadie quiso invertir en las obras necesarias para terminar con el padecimiento de todo el sector Oeste de la provincia, que consume agua rica en arsénico y otros minerales nocivos para la salud. No lo hicieron los militares, ni los peronistas, ni nadie. Rafaela pudo contar con un acueducto porque un grupo de ciudadanos se puso al hombro el objetivo de contar con ese acueducto, con el lema "Rafaela tiene sed".
Ya se saben los problemas actuales de la ciudad. Los 365 días hay problemas de abastecimiento. No es suficiente lo que llega desde Esperanza. Hay que hacer otro acueducto. El plan estaba. Lo hizo el gobierno de Obeid. Admitamos que los peronistas se acordaron tarde. Pero el proyecto estaba. Admitamos que la parte técnica no era correcta. ¿Cuánto tiempo tuvieron los políticos de todos los partidos para conocer de qué se trataba? ¿Qué esfuerzos hicieron para conocer los proyectos? ¿Sabían de la importancia que tenían para decenas de localidades de varios departamentos?
El proyecto fue "re-hecho". Lo cambiaron. ¿Fue por razones técnicas o para tirar la pelota hacia adelante? Se decía que estaba todo acomodado para los dos oferentes que se iban a presentar. Pasaron màs de 15 meses llenos de postergaciones y anuncios, y se volvieron a presentar...las dos mismas empresas. Con el agravante que ahora piden el doble del presupuesto oficial: 700 millones o más de pesos de diferencia respecto al presupuesto original. "Los números son impactantes", dice el ministro de Aguas, Antonio Ciancio, cuyo rostro tiene la consistencia de una aleación de kevlar y acero. (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-19389-2009-07-17.html) ¿Son burros los que hicieron el presupuesto o los empresarios que ofertaron tienen el lápiz demasiado rápido?
¿Y si todo esto no es más que una enorme puesta en escena para que nos quedemos sin acueducto? Si les interesa mi opinión personal, me quedo con lo último. Nos están haciendo un gran verso y pasarán muchos años hasta que tengamos los nuevos acueductos. Seguiremos teniendo sed y en Rosario/Santa Fe seguirán votando a los de siempre.
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