
A ver, está claro que los adolescentes y jóvenes de hoy son bien distintos de los de nuestra época, al menos de la de quienes nos criamos en los tiempos de la dictadura militar y en un tiempo de libertades coartadas. Tampoco vamos a caer en ese pensamiento conservador de que ahora hay "libertinaje" y que todo tiempo pasado fue mejor. No. Bienvenida la libertad y la alegría de los jóvenes. Pero es cierto que también deben existir límites.
Se trata, antes que nada, de una cuestión de educación. Uno no anda por la vida llevándose por delante a todo el mundo. Pongamos un ejemplo escatológico: eructar o despedir flatulencias es un acto natural, ordenado por el cuerpo. Pero no se eructa en la mesa, ni se tiran flatulencias en una reunión familiar o de trabajo. Para eso vamos a los sanitarios, o nos retiramos a un lugar donde se guarde el debido respeto al prójimo. Eso no lo aprendimos en la escuela, nos lo enseñaron nuestros mayores desde que tenemos uso de razón.
Se perdió la educación. Entonces los pibes ya no sólo hacen uso del derecho de escuchar la música que más les gusta (nosotros no pudimos, eran otros tiempos los nuestros), sino que también se lo deben escuchar al resto de los mortales. Así nos encontramos con autos y motos (sí, ahora las motos también vienen con estéreo) estacionadas a la hora de la siesta con la música a todo volumen, con gritos, con pibes tomando alcohol en la vía pública (lo permite la Constitución, dicen) a cualquier hora. ¿El respeto al derecho del prójimo? Bien, vieja, gracias.
¿Es culpa de los pibes o de los padres? ¿Hay culpas o la sociedad tiene que replantearse cuestiones de respeto que comienzan desde la cuna? ¿Qué pibes van a educar cuando les toque ser padres estos chicos de ahora, que no respetan ni a sus iguales?
Preguntas para inquietarnos.
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