
“No podemos hacernos los distraídos: el país está en crisis y uno de los gremios que más sufre la crisis es el metalúrgico. Le pongo un ejemplo, que es el de la empresa Aluar, que exportaba el 80%. Ahora nadie le compra. El problema que debemos entender todos es que si ahora tenemos 40 mil obreros metalúrgicos con reducciones horarias y con suspensiones, si hubiera otro gobierno tendríamos 40 mil despedidos”. Con esa frase contundente se presentó en Rafaela el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica de la República Argentina, Antonio Caló, quien presidió la inauguración de un centro de formación de la Fundación Capacitar, que orienta la seccional local de la UOM.
El Centro de Capacitación inaugurado, que funciona en Alberdi al 250 aproximadamente, con un costo superior al millón de pesos, permitirá que los trabajadores se formen para el uso de herramientas y máquinas de última tecnología. Más de la mitad del dinero lo aportó la propia UOM.
Caló compartió tribuna con el ministro de Trabajo de la provincia, Carlos Rodríguez; con el intendente Omar Perotti; la secretaria de Trabajo Alicia Ciciliani y el secretario general de la UOM Rafaela, Roberto Oesquer. Para los metalúrgicos fue un acto importante. Es que además de Caló –ocupa el mismo cargo que el legendario Lorenzo Miguel ostentara durante cuatro décadas- estuvo también en el acto Naldo Brunelli, histórico dirigente de San Nicolás y ex sucesor de Saúl Ubaldini en la conducción de la CGT, a principios de los ’90.
El jefe de los metalúrgicos nacionales ponderó la decisión de la presidenta Cristina Fernández de “asistir a las empresas. El Ministerio de Trabajo paga 80 mil REPRO (subsidios de 600 pesos para sostener el empleo en empresas en crisis) y de ellos, 35 mil son para metalúrgicos. Nosotros tenemos que estar más que agradecidos, porque gracias a eso estamos manteniendo los puestos de trabajo. Si no se pagaran, muchas empresas no sostendrían el empleo, no podrían. Sé que muchos dicen que las empresas ganaron plata en los últimos años. Ganaron, pero ahora están perdiendo”.
Caló también pidió comprensión de parte de los empresarios, que están negociando con el sindicato las pautas salariales. “A las paritarias las tenemos que destrabar en conjunto. Los empresarios saben que nosotros los ayudamos, que contribuimos a que se cierren las exportaciones, que les abrimos muchas puertas. Si a ellos en estos momentos les va mal, a nosotros también. Acá tenemos 20 mil trabajadores de la industria de la maquinaria agrícola que estaban ganando 4 mil pesos y ahora ganan 1.000 pesos. Nosotros tenemos nuestro propio equipo que analiza la inflación y para nosotros la inflación fue del 18 al 20%, por eso pedimos el 22% de incremento salarial. No es la muerte de nadie, son 300 pesos, es lo que estamos pidiendo para los trabajadores”.
El Centro de Capacitación inaugurado, que funciona en Alberdi al 250 aproximadamente, con un costo superior al millón de pesos, permitirá que los trabajadores se formen para el uso de herramientas y máquinas de última tecnología. Más de la mitad del dinero lo aportó la propia UOM.
Caló compartió tribuna con el ministro de Trabajo de la provincia, Carlos Rodríguez; con el intendente Omar Perotti; la secretaria de Trabajo Alicia Ciciliani y el secretario general de la UOM Rafaela, Roberto Oesquer. Para los metalúrgicos fue un acto importante. Es que además de Caló –ocupa el mismo cargo que el legendario Lorenzo Miguel ostentara durante cuatro décadas- estuvo también en el acto Naldo Brunelli, histórico dirigente de San Nicolás y ex sucesor de Saúl Ubaldini en la conducción de la CGT, a principios de los ’90.
El jefe de los metalúrgicos nacionales ponderó la decisión de la presidenta Cristina Fernández de “asistir a las empresas. El Ministerio de Trabajo paga 80 mil REPRO (subsidios de 600 pesos para sostener el empleo en empresas en crisis) y de ellos, 35 mil son para metalúrgicos. Nosotros tenemos que estar más que agradecidos, porque gracias a eso estamos manteniendo los puestos de trabajo. Si no se pagaran, muchas empresas no sostendrían el empleo, no podrían. Sé que muchos dicen que las empresas ganaron plata en los últimos años. Ganaron, pero ahora están perdiendo”.
Caló también pidió comprensión de parte de los empresarios, que están negociando con el sindicato las pautas salariales. “A las paritarias las tenemos que destrabar en conjunto. Los empresarios saben que nosotros los ayudamos, que contribuimos a que se cierren las exportaciones, que les abrimos muchas puertas. Si a ellos en estos momentos les va mal, a nosotros también. Acá tenemos 20 mil trabajadores de la industria de la maquinaria agrícola que estaban ganando 4 mil pesos y ahora ganan 1.000 pesos. Nosotros tenemos nuestro propio equipo que analiza la inflación y para nosotros la inflación fue del 18 al 20%, por eso pedimos el 22% de incremento salarial. No es la muerte de nadie, son 300 pesos, es lo que estamos pidiendo para los trabajadores”.
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